Tu Camino, resuelto antes de dar el primer paso.
Yo te diseño la ruta, las etapas, dónde dormir, qué llevar y cuánto vas a gastar.
Tú solo te pones las botas.
Planificar el Camino sola agota más que caminarlo.
Mil pestañas abiertas.
Foros que se contradicen.
Un albergue que no sabes si reservar.
La duda de si has elegido bien la ruta… cuando ya casi no hay vuelta atrás.
Y, en el fondo, el miedo a gastarte las vacaciones y equivocarte.
Sales de casa con todo decidido.
Un plan hecho para ti, no un paquete genérico.
Sabes qué vas a andar cada día.
Dónde vas a dormir y qué llevas en la mochila.
Y si surge una duda por el camino, me tienes.
De reservar a caminar, en tres pasos.
Eliges y reservas
Escoges la Sesión Brújula o el plan a medida y reservas en un minuto. Te confirmo en menos de 24 h.
Me cuentas tu Camino
Rellenas un cuestionario corto: tus días, tu forma física y qué buscas. Con eso diseño lo tuyo.
Recibes tu plan
Te llega el documento con todo resuelto y lo repasamos juntas en una videollamada. Sales lista para andar.
La flecha amarilla siempre señala el camino. Yo me encargo de que tú también lo tengas claro antes de salir.
Te asesora alguien que lo ha caminado de verdad.
Soy Bea.
Autora del Manual del Peregrino y de la guía del Camino de la Lana.
He cruzado España en bici hasta Cabo Norte.
No te hablo desde un despacho. Te hablo desde el barro, las ampollas y los amaneceres.
Calcula tu asesoría.
Lo que sí y lo que no.
Lo que no hago
- No reservo tus alojamientos ni tu transporte
- No soy agencia de viajes: no vendo paquetes cerrados
- No cobro comisiones por lo que te recomiendo
Lo que sí hago
- Te diseño el plan entero, con todos los detalles
- Estoy disponible para tus dudas después
- Te hablo desde la experiencia real, no desde un despacho
Preguntas que igual te estás haciendo.
¿En qué se diferencia esto de una agencia?
¿Para qué Caminos me puedes asesorar?
Todavía no sé qué ruta quiero. ¿Sirve igual?
¿Cuánto tardas en enviarme el plan?
¿Puedo pagar a plazos?
¿Haces sesiones en persona?
El Camino te espera. Vamos a dejarlo todo listo.
Tú pones las ganas. Del resto me encargo yo.
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